viernes, 19 de agosto de 2011

¿Por qué no hay voto electrónico?

Me comenta un amigo que porque no permitiría a los partidos obligar a algunas personas con voto comprado, a marcar sus boletas con un doblez especial como señal de "hubo tantos votos con forma de grulla, tantos tratando de ser un avioncito" y así se mantiene nuestro querido sistema DEMOCRÁTICO, porque guarda que es democrático antes que nada eh, no vayas a decir que no querés que te obliguen a votar porque pensarán que estás siendo un cero a la izquierda que no quiere formar parte de la comedia.Los comicios abren a las 8, pero oh casualidad, mi querida mesa 14 puede iniciar los trámites recién a las 9:15 de la mañana, porque un viejito de Correo Argentino pensaba que traía el desayuno de las autoridades de mesa, y en realidad traía un papelito que decía ARRANQUEN (pero escrito más difícil y con algún garabatito de esos que hacen los que saben hacer garabatitos mejores que los demás). Una vez listo todo eso, y después de los votos de las autoridades de mesa, que no votaron al Partido Obrero porque ni se dieron cuenta que no había tales boletas, el segundo votante, que estaba ahí desde 10 minutos antes que yo, o sea, a las 8:20, salió del cuarto oscuro diciendo con timidez, pero decisión, "faltan boletas".
CAOS
En la mesa 12 empiezan a gritarse y hablar de leyes por un lado, e interpretaciones por el otro. Alguien más se está quejando de que faltan boletas y hay quienes dicen que hay que seguir, que hay que votar, que es "problema de cada partido" que haya boletas. Claro, hay muchos papelitos con garabatos abalando lo que dicen estos señores, pero mientras lo gritan, se están olvidando de la razón por la que todos, ellos y nosotros, estamos ahí. Para darles una pista, no es para votar al que mejor haya distribuido sus papelitos por las mesas del país.
¿SALVACIÓN?
Llegan iluminadas con un halo obrero dos fiscales del PO, con las boletas colgando de la mano, y un señor les empieza a gritar "¡voto cantado, voto cantado!". Las muchachas se defienden diciendo que pueden hacer lo que están haciendo, y que faltan boletas en las mesas, a lo que el señor responde "pero si andás con las boletas en la mano, estás cantando el voto del que dijo que no hay más boletas"... así se inicia una nueva disputa, pero las dejan agregar las boletas y el segundo votante puede entrar y salir feliz del cuarto oscuro, mientras las muchachas y el señor siguen gritando. Escucho "...porque tenemos que repartir boletas en 21 escuelas y no podemos, para esta elección que no debería existir, en primer lugar..." y me río, jajajajajajajaja, porque sé que tienen razón.
DE VUELTA EN LA VIDA REAL
Paso por una verdulería a comprar frutas (no me había alcanzado con el voto), y escucho en la radio de la misma "está habiendo problemas en la no sé qué de no sé qué distrito" y al rato "también parece haber problemas en las mesas de la no sé qué del no sé cuánto" y me río de nuevo... porque sé que tienen razón, y ¿cómo no reírse en una buena comedia?
by NH

domingo, 17 de julio de 2011

My life without me (opening voiceover monologue)

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"This is you. Eyes closed, out in the rain. You never thought you'd be doing something like this, you never saw yourself as, I don't know how you'd describe it... Is like one of those people who like looking up at the moon, who spend hours gazing at the waves or the sunset or... I guess you know the kind of people I'm talking about. Maybe you don't. Anyway, you kind of like being like this, fighting the cold, feeling the water seep through your shirt and getting through your skin. And the feel of the ground growing soft beneath your feet. And the smell. And the sound of the rain hitting the leaves. All the things they talked about in the books you haven't read. This is you, who would have guessed it? You."

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(Español)

“Ésta eres tú. Los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así.
Nunca te habías visto como... no sé cómo describirlo, como... Una de esas personas a las que le gusta la Luna o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol... Seguro que sabes de qué gente estoy hablando... O tal vez no. Da igual. A ti te gusta estar así. Desafiando el frío... Sintiendo como el agua empapa tu camiseta y te moja la piel... y notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies y... el olor... y el sonido de la lluvia al golpear las hojas... Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Ésta eres tú. ¿Quién lo iba a decir...? Tú.”

sábado, 16 de julio de 2011

Encargo

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No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.


(Julio Cortázar)

martes, 5 de julio de 2011

Extracto de London

“Por otro lado, tal vez porque adivinaba en Buck un rival peligroso, Spitz no perdía ninguna ocasión de mostrarle los dientes. Incluso se desviaba del camino para amedrentarlo, esforzándose constantemente para empezar una pelea que sólo podía terminar con la muerte de uno o de otro. Podría haber ocurrido no bien emprendieron el viaje si no hubiera sido por un accidente involuntario. Al final de una jornada habían levantado un helado y mísero campamento en la costa del lago Le Barge. Un viento que cortaba como un cuchillo de acero y arrastraba nieve, y la oscuridad, los habían forzado a encontrar a tientas un lugar donde acampar. Que no podía haber sido peor. A sus espaldas se levantaba una pared vertical de piedra y Perrault y François se vieron obligados a hacer el fuego y desplegar sus mantas de dormir sobre el hielo del lago mismo. Habían dejado la carpa en Dyea para viajar más livianos. Unos pocos pedazos de leña les proveyeron de un fuego que se apagó al derretirse el hielo y los dejó cenando en la oscuridad”


Jack London, El llamado de lo salvaje (p. 31-32; Aterramar)




[English (original version)]


On the other hand, possibly because he divined in Buck a dangerous rival, Spitz never lost an opportunity of showing his teeth. He even went out of his way to bully Buck, striving constantly to start the fight which could end only in the death of one or the other.

Early in the trip this might have taken place had it not been for an unwonted accident. At the end of this day they made a bleak and miserable camp on the shore of Lake Le Barge. Driving snow, a wind that cut like a white-hot knife, and darkness, had forced them to grope for a camping place. They could hardly have fared worse. At their backs rose a perpendicular wall of rock, and Perrault and Francois were compelled to make their fire and spread their sleeping robes on the ice of the lake itself. The tent they had discarded at Yea in order to travel light. A few sticks of driftwood furnished them with a fire that thawed down through the ice and left them to eat supper in the dark.


Jack London, The call of the wild (Chapter 3)

viernes, 8 de abril de 2011

Un minuto antes






Tropezó y un sonido seco, como un metal sobre otro, se desprendió mientras se levantaba lentamente. Sacudió un poco su ropa y continuó caminando por la acera casi muerta. Antes del golpe salía de un bar. Había bebido un té y un vaso con agua. Venía de su casa, una casa pequeña, ordenada, sencilla y limpia. Antes de salir ordenó unos papeles y fumó un cigarrillo que apagó por la mitad. Leyó alguna página del libro, lo dejó sobre la mesa, al igual que los lentes, llevando su mano a la cara, acariciando con fuerza sus ojos, luego su barbilla y un bostezo y otro. Bisturí. Unos minutos antes sonó el teléfono. Rápido, rápido, decía la voz. Colgó. Antes del timbre observaba algunas fotos de su hija menor. Recordaba el parque, los paseos en auto, el helado derretido, la bicicleta azul, la plaza y el rompecabezas pero antes de llegar a su casa caminaba por la calle uno, dos, tres, nada, uno, dos, tres, nada, se detuvo en el semáforo. Pip, pip. Un auto arrebatado dobló en un segundo todo, pasó, por sus ojos que no alcanzaban a ver y oyó un sonido agudo y constante. Un choque y seguido de otro, producto quizás del primero: era la esquina del hospital. Sí, venía del hospital, habitación doscientos tres. Previamente allí tendido, la camilla blanca, las luces, los médicos, sin más. Sin más que hacer. ¿Hora? Veintidós quince. Se sacaba los guantes.
Los médicos lo declaraban muerto por insuficiencia cardíaca.
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Un minuto antes by Martín Adrián Frangul is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.